Historia de una desaparición. Adiós Averly adiós.

Antonio Averly junto con sus trabajadores. Año 1980En 1963, el ingeniero francés Antonio Averly decidió instalar por cuenta propia unos talleres de fundición que se localizaban en la calle San Miguel. Debido al fuerte desarrollo tecnológico y la importancia que toma la empresa decide trasladarla al Campo del Sepulcro (son los edificios que conocemos hoy en día).

A principios del siglo XX la empresa contaba con unos 140 operarios aproximadamente y tuvo una destacada participación en la Exposición de 1908 celebrada en Zaragoza lo cual provoco que muchas de las empresas  del país dedicadas al tratamiento de metales decidieran hacerse con sus servicios.

En el año 1903 Antonio Averly marchó a su país de origen debido a que su mujer murió, la empresa paso a ser propiedad de su hijo Fernando con la denominación “Hijos de A. Averly” y ya en el año 1918 tomó el nombre de “Averly S.A” tras constituirse como Sociedad Anónima.

Durante la I Guerra Mundial la empresa tuvo una fuerte crisis que hizo que tuviera que ser necesaria una aportación de capital que cubriera los activos de la empresa y fue entonces cuando paso a convertirse en Sociedad Anónima.

Durante el siglo XX su actividad fundamental estuvo basada en la fundición industrial y artística del hierro y bronce hasta que sus puertas cerraron en 2011.

Debido a las deudas y a los cuatros embargos a los que fueron sometidos los últimos propietarios, la familia Hauke propietaria al 50% junto con sus sobrinos que lo son al 25%, decidieron vender a la constructora Brial en el año 2013 los terrenos en los que se ubica la fundición. La familia nunca había querido vender la fundición ya que la consideraban como un edificio simbólico de la capital aragonesa. Quizá no hubiera sido necesario vender los terrenos, si el Ayuntamiento les hubiera entregado la primera parte de Tarjeta comercial 1890 , unos  385.000€ aproximadamente, que le debían debido a la construcción del túnel de la A-68 para la Alta Velocidad pero eso es algo que ya nunca podremos.

¿Y qué es lo que quiere hacer la constructora Brial con Averly? Pues nada menos que construir un bloque de pisos con 200 viviendas  con 18 plantas de altura. Lo único que se salvara de la demolición es la vivienda ya que está catalogada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Por otro lado, Brial ofrece al Ayuntamiento la creación de un Museo de la Industria en Averly a cambio de la cesión de 35 viviendas, valoradas en 1,5 millones de euros, que le corresponden al consistorio de esas 200 que se pretenden construir.

Es por ello por lo que se ha creado una fuerte presión social para evitar el derribo de la fundición presidida por ADUDEPA que es la Asociación en Defensa del Patrimonio Aragonés que pedía que el edificio fuera catalogado como Monumento de Interés Local. Finalmente la presión social no ha servido para mucho porque el Ayuntamiento de la ciudad, gobernado por Zaragoza en Común, ha desestimado el recurso de ADUDEPA de catalogar Monumento de Interés Local a la fundición.

Blogs de interés que hablan de Averly:

http://apudepa.blogia.com/

https://salvemosaverly.wordpress.com/

http://www.elblogdecha.org/category/averly/

http://elblogdezaragoza.blogspot.com.es/2014/04/averly-sorprendente.html

“Ignoramos nuestra verdadera estatua hasta que nos ponemos de pie” Emily Dickison

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