Lo industrial también vende: protección del patrimonio industrial para nuevos usos.

Una  vez más nuestro país hace gala de su peculiar concepto del patrimonio, hablamos como no podía ser de otra forma de la destrucción del patrimonio industrial. Tanto desde la población como desde las distintas administraciones públicas, se viene dando poca importancia a la conservación y rehabilitación del patrimonio industrial, si es bien que en los últimos años esta situación ha ido mejorando.

Desde mi punto de vista, uno de los principales motivos de esta situación es la escasa valoración y significado que suponen los edificios industriales para la población, ya que en la mayoría de los casos solo se tiene la percepción “industrial”, y se hace poco caso al propio edificio en si. Además, apenas existe planificación que regule los recursos del patrimonio industrial en nuestro país y mucho menos una coordinación eficiente entre las administraciones.

Hoy por hoy en nuestro país existe una gran riqueza, diversidad y valores del patrimonio industrial, puesto que representan los valores de lo que supone la revolución industrial para España. Es por ello por lo que es de gran importancia la necesidad de salvaguardar la memoria de la industrialización en nuestro país.

Averly es el más claro ejemplo en Aragón de la destrucción del patrimonio industrial, pero a nivel nacional existen otros muchos ejemplos similares. Gran repercusión nacional tuvo el Centro Social Autogestionado Can Vies, situado en Barcelona, y su posterior desalojo en 2014, puesto que era una ocupación ilegal.

Este Centro Social se ubicaba en un edificio construido en 1879 debido al inicio de las obras de construcción de la segunda línea de metro en Barcelona. Durante la Guerra Civil fue utilizado por distintos sindicatos ligados a la CNT

hasta que en la década de los 90 quedará en desuso debido a discrepancias entre los trabajadores del metro de Barcelona y la propia empresa. En 1997 fue ocupado por los jóvenes del Barrio de Sants, bajo el preetexto de que apenas existían en el barrio espacios de carácter lúdico; participaron numerosos colectivos sociales, y fueron estos los que comenzaron a darle un uso lúdico a este edificio de finales del siglo XIX. Realizaban desde talleres de teatro, fiestas, presentaciones de libros, talleres de elaboración de comida vegana…

En mayo de 2014, el entonces alcalde de Barcelona, Xavier Trias, decidió desalojar y derribar el centro social lo cual supuso gravísimos incidentes entre los propios ocupantes y la policía. Debido a  las continuas concentraciones de las entidades sociales para oponerse a esta demolición el ayuntamiento cedió y paralizó las obras de derribo. Ese mismo año se comenzó a reconstruir el centro para poder seguir dándole un uso cultural, del cual puedan aprovecharse los habitantes del barrio.

Este edificio acabó teniendo buena suerte, ya que finalmente no pudo ser derribado, pero con ello quedo patente la poca importancia que supone en la mayoría de los casos el patrimonio industrial para las administraciones. Otros muchos edificios industriales apenas tuvieron la oportunidad de, al menos, ser conservados para darles otros usos.

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AVERLY: UN PATRIMONIO FUERTEMENTE DEFENDIDO POR LA CIUDADANIA.

Hoy es turno para dedicar un post a un agente social al cual casí habría que “hacerle reverencia” por su lucha constante en la defensa del patrimonio aragonés. Se trata de APUDEPA (Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés), una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo principal es la defensa del patrimonio cultural aragonés.

Esta asociación fue fundada en junio de 1996 como iniciativa de la Universidad de Zaragoza derivada de unas reuniones en las que se trató la importancia y necesidad de la conservación y protección de nuestro patrimonio.

Uno de los artífices de la creación de esta “acción pública” fue Emilio Gastón, creador del Partido Socialista de Aragón y el 67 Justicia de Aragón. Por aquel entonces la presidencia de la asociación recayó en Belén Boloqui Larraya, historiadora del arte y catedrática jubilada emérita de la UZ. Su cargo como presidenta tuvo una duración de 16 años hasta que en 2012 la presidencia pasó a manos del arquitecto Carlos Bitrián Varea.

Desde su nacimiento la asociación ha trabajado duramente en la necesidad de conservación, protección y defensa del patrimonio aragonés y uno de sus primeros trabajos fue la solicitud de conservación de la “Azucarera del Jalón” en Épila. Ha denunciado también distintas actuaciones (sobre todo en relación a la conservación y rehabilitación) llevadas a cabo en bienes formantes del patrimonio aragónes como la Estación Internacional de Canfranc, el Teatro Fleta, la Es
cuela de Bellas Artes, la situación de dejadez del pueblo viejo de Belchite o el derribo de la casa del pintor Pradilla en Villanueva de Gállego.

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Arriba: Casa del pintor Francisco Pradilla             Abajo: derribo de la misma.

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Cartel de concentración en defensa de Averly.

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Cartel de concentración en defensa de Averly.

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Marcha en defensa de Averly.

 

Pero desde 2013 su lucha constante se centra en la defensa de Averly, para que se le otorgara la importancia que se le merece al ser uno de losiconos de la industria en Aragón. En ese mismo año APUDEPA firmo un manifiesto en el que se denunciaba el derribo de la fundición por parte del “coco” Brial. Este manifiesto dio lugar a la Plataforma Ciudadana Salvemos Averly formada entre otros por APUDEPA, la Asociación de Vecinos Lanuza – Casco Viejo o el Centro UNESCO Aragón.

APUDEPA ha sido el creadora de las numerosas concentraciones, la última el 23 de enero de este mismo año, ha favor de Averly, de su defensa y protección que parece que no ha tenido mucho éxito dentro de la administración autónoma.

LINKS DE APUDEPA:

 

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